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  • juanjonogueira

PSOE y Ciencia: Universidad en el Epicentro de la Investigación

Actualizado: 27 de abr de 2019

Seguimos con nuestro análisis de las propuestas electorales relacionadas con ciencia e investigación de las formaciones políticas más importantes a nivel nacional. Es el turno del partido liderado por el actual presidente del gobierno Pedro Sánchez. En el último año el PSOE ha aprobado una serie de medidas electoralistas que han sido bastante efectivas a la hora de atraer nuevos seguidores. De hecho, según las últimas encuestas, el PSOE obtendrá este domingo alrededor de 30 escaños más – aproximadamente los mismos que pierde Unidas Podemos – que en las elecciones pasadas de 2016. Este hecho sumado a la ya inevitable fuga de votantes desde el PP a Ciudadanos y Vox hacen que el partido de Pedro Sánchez sea favorito para llevarse los siguientes comicios, aunque estará obligado a formar un gobierno de coalición casi con total seguridad.


Parte de estas medidas electoralistas hechas por el PSOE durante los últimos meses han beneficiado al sector científico de nuestro país. Por ejemplo, el PSOE ha convocado la mayor oferta de empleo público de la última década para organismos públicos de investigación, ha estabilizado a parte del personal temporal de dichos organismos y ha mejorado los beneficios en Seguridad Social de los becarios de varios programas. Por supuesto, el PSOE no ha hecho todo esto de manera totalmente altruista, y por eso su programa electoral está lleno de alardes que nos recuerdan cada cinco minutos lo bien que lo han hecho hasta ahora. Sin embargo, los socialistas no deberían olvidar que muchas de estas medidas se han llevado a cabo gracias a la presión ejercida por otras fuerzas políticas como Unidas Podemos.



Ya sea de manera altruista o electoralista, el PSOE ha tomado una serie de medidas de las que sin duda hay que alegrarse. Pero es hora de mirar hacia el futuro y analizar las propuestas del PSOE en cuanto a ciencia e investigación para la siguiente legislatura. Hay que admitir que el programa electoral de los socialistas es el que más apuesta por la ciencia. Además, erige a las universidades como los entes principales de investigación, mientras que las empresas privadas juegan un papel más secundario, aunque muy lejos de ser irrelevante. En mi opinión, así es como debe ser. Cualquier país que pretenda utilizar la ciencia como herramienta de desarrollo económico y social de sus ciudadanos debe poner el grueso de la investigación en manos de organizaciones públicas. De esta manera se evita que el desarrollo científico y tecnológico esté gobernado por el afán lucrativo de grandes empresas privadas. Al fin y al cabo, a pesar de los grandes (o quizás no tan grandes) esfuerzos éticos llevados a cabo por algunas empresas, el beneficio económico sigue siendo el factor más decisivo a la hora de diseñar y ejecutar los proyectos de investigación en las empresas privadas.


El PSOE reconoce la gran importancia de la ciencia en nuestra sociedad y propone hacer un “Pacto de Estado por la Ciencia y la Innovación”, de manera que la inversión en ciencia “no dependa de los ciclos económicos”. En dicho pacto el PSOE propone que la inversión en I+D+i represente como mínimo el 2% del PIB – como también proponen PP, Ciudadanos y Unidas Podemos – y que el objetivo a largo plazo sea alcanzar el 3% del PIB. Como ya he comentado en anteriores posts, alcanzar el 2% de inversión en la siguiente legislatura es casi una utopía. Sin embargo, no sería del todo imposible si todas las formaciones políticas llegasen a un pacto de estado como proponen los socialistas.


Una de las propuestas más interesantes para los jóvenes investigadores es la creación de un Estatuto del Personal Docente e Investigador, que regulará las etapas de la carrera investigadora y favorecerá el acceso a plazas permanentes después de un proceso de acreditación de méritos. Hoy en día ya existen programas – como el programa nacional Ramón y Cajal o el programa de la Comunidad de Madrid de Atracción de Talento – que en teoría incentivan la creación de puestos permanentes en la universidad, una vez que el investigador ha superado un proceso de evaluación. Sin embargo, el número de becas convocadas por dichos programas es muy bajo y las cuantías son insuficientes para llevar a cabo una investigación puntera que pueda competir a nivel internacional. Además, el investigador no siempre es estabilizado, incluso cuando su evaluación es positiva al finalizar la beca. No está del todo claro si las propuestas del PSOE van a mejorar significativamente la situación actual, pero parece que las intenciones de los socialistas son buenas. El PSOE también propone un procedimiento de promoción regulado para el Personal Docente e Investigador que se rija por concursos públicos para garantizar al máximo la transparencia. En principio estoy de acuerdo con esta medida ya que hoy en día cada universidad tiene sus propias normas, y es muy difícil identificar un proceso claro de promoción para los investigadores no funcionarios. Sin embargo, hay que tener cuidado de no convertir la carrera investigadora en una carrera de obstáculos burocráticos en donde el investigador dedique la mayor parte de su tiempo a trámites administrativos – cosa a la que somos muy dados en España.


También encontramos en el programa electoral del PSOE una propuesta que potencialmente podría respaldar lo que es, probablemente, la lacra más importante dentro de la financiación de la investigación pública en este país: “distribución de fondos en función del rendimiento y resultados”. Obviamente todo el mundo estará de acuerdo con esta medida que parece casi una obviedad. Yo, en principio, también. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado a la hora de calcular el “rendimiento” de un grupo de investigación y, desde luego el rendimiento de distintos grupos de investigación no pueden compararse jamás de manera absoluta. Y esto es lo que se hace actualmente en España. ¿Qué quiere esto decir? Digamos que dos grupos de investigación piden dinero al gobierno. Un grupo ha publicado 50 trabajos en los últimos años y el otro ha publicado 20. Con los baremos de rendimiento actuales, el dinero va a parar siempre al grupo que tiene 50 publicaciones. ¿Es esto justo? Obviamente no. Hay que tener en cuenta cuantas personas trabajan en cada grupo, la calidad de las publicaciones, su impacto dentro de la comunidad científica, el campo de investigación de cada grupo y un largo etcétera que hoy en día se ignora. Sin embargo, parece que hay algo de luz al final del túnel ya que entre las propuestas del PSOE se encuentra la de redefinir y establecer los criterios generales de evaluación y acreditación, en donde se buscará la calidad y no la cantidad. Ya veremos si finalmente podemos disfrutar de un sistema de evaluación justo, en donde el currículum de los jóvenes se evalúe con respecto al estadio de la carrera en la que se encuentran.


A pesar del gran papel que juegan las universidades públicas en el programa del PSOE, la empresa privada también se lleva su pellizco. Por ejemplo, el PSOE propone activar varios programas para financiar la innovación en empresas tecnológicas y favorecer el intercambio de conocimiento con los entes públicos de investigación. El objetivo de algunos de estos programas será promover la innovación en “grandes desafíos sociales y económicos” como son el cambio climático y la medicina personalizada. Además, las empresas que inviertan en I+D+i tendrán mayores deducciones fiscales. El PSOE también propone facilitar la creación de startups y mejorar su financiación. La tecnología digital también tiene cabida en el programa electoral de Pedro Sánchez y se propone la inversión en inteligencia artificial, supercomputación y tecnología móvil 5G, entre otras. Desde un punto de vista más personal – debido a mi labor como Químico Computacional – me ha alegrado ver que la potencia de cálculo del Centro de Supercomputación de Barcelona será considerablemente ampliada.


En conclusión, el programa electoral del PSOE concede a las universidades el protagonismo que merecen dentro de la investigación. Además, muchas de las medidas socialistas tienen como objetivo mejorar la calidad laboral de los investigadores, haciendo hincapié en el acceso a plazas permanentes y en una promoción más regulada. La inversión en investigación y desarrollo por parte de empresas privadas y la creación de startups innovadoras también es claramente apoyada, de manera que se alcanza un buen equilibrio entre investigación pública y privada. Sin duda alguna, el PSOE hace una apuesta clara por la ciencia y la investigación de nuestro país.

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